miércoles, 30 de septiembre de 2015

Comentarios sobre "La Cita"

Esta semana he puesto a la venta en Amazon otra de mis novelas, La Cita. En principio mi idea era publicar la segunda parte de Los Mundos Cambiantes, coincidiendo con el aniversariode la publicación del primer libro, pero el proceso de revisión está tardando más de lo esperado. Así que, finalmente,  he decidido publicar antes La Cita. Esta novela corta la escribí entre las dos partes de la saga de Deret y compañía como forma de descansar del desierto y la fantasía, así que supongo que ha acabado apareciendo cuando debía.

La trama de La Cita es diferente a lo que suelo escribir por varios motivos. No tiene elementos de fantasía (no demasiados, al menos), solo hay dos protagonistas y casi todo transcurre la misma noche y en el mismo lugar. Mi intención era utilizar dos personajes que ya había creado con anterioridad y ver como se relacionaban entre ellos, como chocaban o como acababan entendiéndose. Ivo, uno de los protagonistas, fue creado en una historia corta que se reproduce casi en su totalidad al principio de la novela. Como punto de partida me gustaba pero siempre me dejó la sensación de que había algo más en él, suficiente como para querer explorarlo. Aisha, por otro lado, no tenía hogar, solo un nombre prestado por una amiga y un concepto que me interesaba. Intenté juntarlos en varias ocasiones, primero en un relato con más personajes y una trama común y luego con una serie de relatos cruzados. Pero nada parecía funcionar hasta que entendí que Ivo y Aisha debían estar solos, sin nada que entorpeciese su diálogo. Ellos dos eran lo importante, nada más. Cuando lo tuve claro, fue fácil continuar escribiendo.

El resultado es la novela que tenéis en este link, y en el icono de al lado en el blog. Ya me comentaréis que os parece el resultado. Espero que os guste.


domingo, 9 de agosto de 2015

Se ha quedado buena tarde

-Aquí, Encarna.

Encarna se cambia el bolso de mano, saluda al grupo sentado en la mesa y se dirige hacia él. Se sienta con las demás mujeres, todas de su misma edad. Pili lleva una chaquetilla sobre los hombros, pese a estar en pleno Agosto, para evitar el frío del aire acondicionado. María, a su lado, se abanica con vigor con una revista del corazón. Anita sonríe a Encarna, mirándola por encima de sus gafas. Antes incluso dejar el bolso en la mesa y sentarse, el camarero acude rápido a tomar nota a una de sus clientas habituales.

-Un café con leche de soja, descafeinado y con sacarina. Y bien caliente.

-Uh, caliente dice, con el calor que hace- dice María, abanicándose aún más fuerte si cabe.

-Di que sí, que el café frío no vale para nada- responde Anita.

-Pues mi Andrea se lo toma siempre con hielo, incluso en invierno- María no quiere dar su brazo a torcer.

-Bah, eso es todo agua.

-Gracias joven- dice Encarna cuando el camarero le trae el café. Ya tiene el dinero preparado, que le tiende con un gesto.

El grupo de mujer observa pacientemente a que el camarero se aleje. Luego se miran las unas a las otras. La revista chocando contra el busto generoso de María es el único sonido que emiten.

-Bueno, ¿y entonces cómo ha ido?- pregunta finalmente Pili, casi susurrando.

Encarna rebusca en su bolso y saca una carpetita. La deja encima de la mesa. Las otras mujeres la miran con atención. Luego vuelven a mirar a su amiga, esperando, atentas. Encarna hace un gesto para que las demás abran la carpeta pero ninguna hace nada. Esperan a que ella hable.

-Ya está, se acabó.

-Ay, hija mía, como te gusta hacernos sufrir- dice María, más acalorada aún- Ya pensaba que había pasado algo y…

-Shhh, calla, mujer- le recrimina Pili.

-Si no se entera nadie…

-No se entera nadie hasta que alguien se ha enterado- dice Anita y María calla, a sabiendas de que tiene razón- ¿Te ha visto alguien?

-Que va. Lo hice como hablamos. Le pedí que me ayudara a subir la compra y, cuando estábamos en el piso, ¡pam!

-Pero con el cacharro ese en la pistola, ¿no? – pregunta María.

-Mujer, ¡te quieres callar de una vez! – Pili está perdiendo la paciencia. Mira a su alrededor, segura de que alguien las ha escuchado.

-Sí, sí, con el silenciador ese puesto. No sabía cómo quitárselo y se lo dejé puesto desde el principio.

-¿Y cuánto te han dado?

-Pilarica, hija mía, habla más fuerte que no te escuchamos ni nosotras- dice Anita. Mira a Encarna y suspira. Entre Pili y María la están sacando de sus casillas.

-Que cuánto te han dado.

-Está en la carpeta. Abridlo, abridlo.

Las tres mujeres se miran y, al final, es María quien deja la revista con la que se abanicaba en la mesa y se abalanza hacía la carpeta. La abre, aparta los documentos que hay y coge un sobre. Mira en su interior y en su boca se forma una mueca de sorpresa.

-¡UHHHHHHH!- grita.

-Virgen santísima- dice Pili, santiguándose.

-Si ya os lo dije yo, que nos podíamos ganar unas buenas perras- recuerda Anita.

-De momento la que se ha ganado las perras he sido yo. Que anda que no me ha costado mover el mamotreto y limpiar todo…

-Oye, que yo te he dejado el piso de mi Antonio- dice María.

-Y yo compré la pistola- añade Pili, volviendo a los susurros.

-La compró Vicente- corrige Anita.

-Tanto monta…

-Lo habrás dejado limpio- dice María, desconfiada. Ha vuelto a coger la revista y continúa abanicándose.

-¿La pistola?- pregunta Encarna.

-Shhhh- Pili está tan nerviosa que se ha quitado la chaquetita. Rebusca en su bolso, saca un abanico y se une a María.

-Mujer, el piso.

-Hombre, claro. Tengo las muñecas, ay, como tengo las muñecas.

-Si es que ya os dije yo que un veneno es mucho mejor- dice Anita.

-Tú no estás contenta nunca. Pues cuando te toque a ti ya lo haces como te dé la gana.

-Anda, Encarna, no seas así- dice Pili, temiendo que sus amigas empiecen una nueva pelea.

-Yo solo digo que todas somos nuevas en esto y que nadie es la experta, ¿no?

-Lo que tenemos que hacer es ser listas y que no nos pillen- dice María.

-Hablando de eso, ¿con el muerto que has hecho?

-Pues lo que hablamos, ¿no? A trocitos y para el carro. De momento en el congelador lo tengo, a ver si se nos ocurre algo porque un día me voy a equivocar y al guiso se lo voy a echar.

-Madre del amor hermoso- Pili, escandalizada por las palabras de Encarna, deja el abanico y se vuelve a santiguar.

-Buenas tardes, guapas, ¿Qué tal?

Un hombre se acerca al grupo de mujeres, que no pueden evitar pegar un pequeño brinco. Es el dueño del bar, que las conoce desde hace años. Las mujeres le sonríen y le desean las buenas tardes, esperando que se marche cuanto antes.

-Calor eh.

-Uy, ni que lo digas- dice Anita, mirando de reojo a Encarna.

-Esta mañana ni con el aguacero que ha caído ha refrescado el ambiente.

-Bueno, ahora parece que se ha quedado buena tarde- dice Encarna.

-¿Queréis que suba el aire acondicionado? Que veo que estáis acaloradas.

-Uy, no, que luego me sienta mal al cuello- dice Pili, saliendo del estado de shock.

-Deja, deja, que ya no es el calor de fuera si no el calor de la “menopasia” – dice María, arrancando la risa del dueño.

Finalmente, el hombre se aleja y las deja solas. Las cuatro se miran y esperan unos segundos para volver a hablar.

-Pues habrá que decirle que lo hemos hecho- susurra Pili.

-A ver, déjame, que tenía aquí el “wasap”…- dice María,  mirando el móvil- Ay, de verdad, yo con las maquinitas estas no me aclaro.

-Déjame, mujer- dice Anita, mirando de lejos, pese a que llevas las gafas puestas- Aquí está. “Jefe”.
-¿Le has puesto jefe en el móvil?- pregunta Encarna.

-Es el que nos paga, ¿no?

María empieza a escribir con un dedo hasta que Anita se pone nerviosa y le arrebata el teléfono de las manos.

-Dame el teléfono ahora mismo.

-Calla, que voy más rápida.

-¡Callaros las dos! ¡Nos van a oír!- vuelve a insistir Pili.

Finalmente Anita acaba de escribir y le devuelve el teléfono a María. María lo recoge de un manotazo y mira la pantalla al ver que ya le han respondido.

-Dice que vayamos todas al lugar acortado.

-Acordado- dice Anita.

-Lo que sea.

-Bueno, pues yo ya os veo allí, que ahora tengo que recoger a mis nietos. Anda, id con Dios.

Encarna se levanta y se aleja de la mesa de sus amigas. Al marcharse se despide con una mano del camarero y del dueño, que están en la barra. Sale a la calle y comprueba que sí, que se ha quedado una buena tarde. 

domingo, 8 de febrero de 2015

La representación

Los héroes son hombres blancos heterosexuales. Al menos, es lo que nos ha enseñado la cultura cinematográfica, literaria y los referentes que aparecen también en videojuegos u otras formas de entretenimiento. Movimientos como el Gamer Gate vienen a certificar, tal y como decía @misterafilador en sus tweets de la semana pasada, que cualquiera que intente arrojar críticas a una forma de ver el mundo se encontrará con defensores de ese status quo. En realidad, los videos de Anita Sarkeesian, el test de Bechdel o esta entrada en el blog de uno de los creadores de La Leyenda de Korra (tal y como explica Mrs McGuffin en este post) vienen a decir lo mismo: debemos cambiar la forma en la que representamos la realidad en la ficción.

Disfrutar o no disfrutar de un producto cultural depende de muchas cuestiones. De lo bien hilada que esté la trama, los definidos que estén los personajes o la temática a la que se adscriban y si esta va con nosotros y, por supuesto, la identificación con los héroes de la historia.  Siendo así, no es difícil ver como gran parte del público se puede sentir dejado de lado cuando no se ve representado, cuando se les niega la existencia en el mundo ficticio o quedan relegados a papeles secundarios o roles tópicos. Y no solo me refiero a las mal llamadas minorías si no también a las mujeres, más de la mitad de la población.  

De ello tenemos ejemplos claros, como no permitirmatrimonios del mismo sexo en un juego que aboga por la libertad de decisiones, una saga que no tienepersonajes femeninos en sus juegos principales y quedanrelegados a los spin-offs o lo que ha costado que se planeen películas de superhéroes protagonizadas por mujeres.  Pero, luego, existen detalles que puede que incluso hayan escapado a la atención del autor pero que ahí están. No podía dejar de pensar cuando leía “El último deseo”  de Abdrezj Spakowski, la primera parte de las aventuras fantásticas de Geralt de Rivia, que el autor dedicaba etiquetas de bella o poco agraciada a las mujeres que aparecían pero no hacía otro tanto con los hombres. O me llama mucho la atención lo preocupadas que están las chicas de "Persona 4 Golden"  sobre su peso cada vez que comen. Estoy disfrutando enormemente del libro y del juego pero son detalles que me sacan de la historia. 

Al final se perpetuan unos estereotipos que son perjudiciales. Eso es evidente y, quien no lo vea, probablemente se encuentre en el grupo en el que la representación es mayoritaria (recordemos, hombres blancos heterosexuales) y nunca se ha sentido sacado de una historia por ese motivo.  Pero, además, hacen que las historias que nos contamos acaben siendo menos ricas. Al inventar un mundo, unos personajes, ¿por qué ir a lo obvio? ¿Por qué tu personaje es un hombre? ¿Podría ser una mujer? ¿Podría estar interesadas en personas de su mismo sexo? ¿De qué raza es? Si puedes cambiar todas esas características y la historia que quieres explicar no se ve modificada a grandes rasgos, entonces, ¿por qué no? Es evidente que si quieres tratar la crisis de la mediana edad en un hombre no vas a poder utilizar como protagonista a una mujer. O si quieres hablar de las dificultades de una pareja para tener un hijo de forma tradicional, tampoco podrás contar con una pareja homosexual. Ahora bien, si tu historia versa sobre salvar el mundo, sobre la vida en la gran ciudad o es un relato de terror, ¿no es más interesante no ir a lo obvio? ¿Utilizar la variedad que existe en la vida real para dar color a tu historia?

Los grandes estudios, las editoriales o las empresas de videojuegos se pueden escudar en que las ventas caen cuando sus personajes no son blancos, hombres y heterosexuales pero nosotros, los que estamos empezando, los que nos autoeditamos, los que creamos juegos sin tener una gran empresa detrás o hacemos cortos para colgar en youtube, ¿qué nos detiene? Demostremos que se pueden hacer historias con otros protagonistas sin tener que convertirlo en una estrategia de marketing o anunciarlo como una característica destacable. No es sencillo y, muchas veces, por pereza o por programación vamos a lo de siempre. Yo el primero. Pero ser conscientes de ello creo que nos hace ser mejores creadores.

jueves, 22 de enero de 2015

Un monstruo viene a verme

Las historias son criaturas salvajes - dijo el monstruo- Cuando las sueltas, ¿quién sabe los desastres que pueden causar?

Conor no está pasando una buena temporada. Su madre está enferma, su padre ausente, no se lleva demasiado bien con su abuela y, en el colegio, está apartado de todos menos de aquellos que le buscan para insultarle y pegarle. Además, sufre de unas pesadillas terribles que le hacen despertarse en medio de la noche. En medio de todo este panorama, Conor empieza a recibir la visita de un monstruo. Aunque parezca mentira, a Conor no le asusta demasiado pues sabe que hay cosas peores que él. Pero pronto descubre que el monstruo no ha venido a comérselo si no a contarle tres historias y a que, finalmente, Conor le cuente la suya. Su verdad, mucho más terrible que su día a día y que el monstruo. 



Patrick Ness nos ofrece con este libro una historia sobre el aislamiento, el dolor y sobre el poder de las propias historias. Conor empezará a comprender que la verdad no es tan fácil de discernir como cree y que todos los cuentos pueden tener varias caras y perspectivas. Los malos no son siempre los que creemos que son en un primer momento, no siempre sabemos qué es lo peor que nos puede pasar hasta que nos ocurre, los deseos no siempre se cumplen y la verdad es, muchas veces, lo más difícil de expresar. Ness apela a aquellos adultos que, pese a que intuyan las verdades del libro, muchas veces las olvidan. 

Otra cuestión sobre la que reflexionar, y más por la temática del blog, es como las historias son vistas como algo vivo, necesarias y con capacidad para enseñar y curar. Conor, en un primer momento, rechaza los cuentos del monstruo como algo inservible pero, poco a poco, empieza a entender como reflejan las situaciones vividas por brujas, principes e hijas de molineros su propia vida. 

Jim Kay remata el resultado final con sus bellas ilustraciones. El juego de sombras, con un Conor perpetuamente resaltado en blanco y un monstruo a medio camino entre un gigante y la Cosa del Pantano, captan perfectamente la melancolía y lo fantástico de la historia.

Recomendado pues para aquellos que busque una lectura diferente, anclada en aspectos que todos conocemos (el monstruo, historias sobre brujas y príncipes...) pero con una vuelta de tuerca más cercana a la realidad y con un final duro pero valiente y honesto.  

domingo, 14 de diciembre de 2014

Mientras escriben I

Estreno una pequeña sección en la que recopilaré algunos consejos y reflexiones de autores sobre el tema de la escritura. He intentado no limitarme a novelistas y también incluir a guionistas tanto de cine, como de tv y de comics. En el nombre del autor podéis encontrar la fuente de donde he sacado sus declaraciones en su lengua original. 



En lugar de personajes sabiendo algo, tendrás que presentar los detalles que permitan al lector saber ese algo. En lugar de un personaje queriendo algo, tendrás que describir ese algo para que el lector también la quiera. (…) Pensar es abstracto. Saber o creer es intangible. Tu historia será más fuerte si enseñas las acciones físicas y los detalles de tus personajes y permites que el lector sea el que piense y sepa. El que ame y odie.




Lo que me inspira es una fecha de entrega (…) Hablar sobre algo no es la clave. Hacerlo es la clave. La forma en la que haces algo es haciéndolo.




Soy una escritora de atracones, diría, cosa que no apoyo. Siempre he sido un poco así. (…) Ahora tengo que proteger y cuidar mí tiempo de escritura porque hay muchas otros requerimientos [en la serie] (…) El día necesita tener suficiente espacio para todas las otras cosas que vienen con la escritura (…) Pero también siente que escribir siempre puede servir como un lugar al que volver. Es realmente reconfortante. Como si tanto en los malos como en los buenos tiempos es un lugar seguro en el que entrar. Es fácil olvidarlo pero es una verdad sólida. Siempre me he sentido afortunada de tener este medio, el cual es todo lo privado que tu quieres que sea y es asequible.




El mejor consejo sobre escritura que tuve fue en “Heinlein’s Rules for Writers” de Robert A. Heinlein. Su primera norma es que debes escribir, algo que ya estaba haciendo, pero su segunda norma es “debes finalizar lo que escribas” y eso tuvo un gran impacto en mí.

Ha habido momentos en los que tenía miedo de que no vendería ningún otro libro pero nunca he dudado de que escribiría otro libro.




Tienes que matar tus ideas. Puedes tener el más hermoso diálogo y tendrás que volver y eliminarlo. Una página de cómic con demasiadas palabras en ella parece que se está ahogando hasta la muerte.




El cliché es que el arte nunca está finalizado, solo abandonado.




Lo aborrezco. Es monstruoso. Ha matado a amigos míos. Conozco a gente que ahora está muerta porque creía que sin estar jodido no podían crear, no podían expresarse, no podían vivir. Esa mierda de culto alrededor de esos niños muertos… no os confundáis, Kurt Cobain y Jimmy Hendrix eran niños. Pienso en lo que sabía a los 27 y no sabía una mierda. He ganado la sabiduría de darme cuenta de que no sé nada sobre la sabiduría. Hace poco que volvimos a vivirlo con Amy Winehouse. Es una de las peores ficciones de la cultura popular.




Odio cuando la gente es dogmática con este tipo de cuestiones. Habrá gente que diga que un juego es un juego y no debería intentar contar una historia. Hay cierta clase de juegos en los que eso es una gran verdad y yo sería igual de dogmática si dijese “no, tiene que haber una historia”, ¿no? Pero por otro lado, creo que está en la naturaleza humana interpretar las cosas como historias y contarnos historias unos a otros. Los hemos estado haciendo desde siempre, ¿verdad? Así que cuando tienes un juego y aunque sea tan minimalista como Flower, estamos activamente entregados como jugadores en interpretar y sacar una historia. Esa es parte de la interactividad del medio, dejar espacio para que el jugador interprete.




Mi consejo de escritura es exactamente el mismo que mi consejo para la gente. Creo que todo el mundo tiene una voz única y mientras más se siga a esa voz, la pasión tras ella, las obsesiones tras ellas; mientras más se nutra y se rete y crezca esa voz, mejor. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Adaptación, una historia de Los Mundos Cambiantes

Welsh tenía 2 años cuando perdió a sus padres. Vivían en el desierto, en una tribu pequeña pero bien avenida. Se ayudaban unos a otros a superar los obstáculos que los Mundos Cambiantes ponía ante ellos. Pero, una noche, unos lobos rabiosos y hambrientos entraron en el campamento y, antes de que pudiesen hacer nada, mataron a  7 personas, entre ellas a la madre de Welsh. Su padre fue herido y resistió un par de días más pero había sido contagiado de rabia y los más ancianos decidieron acabar con su sufrimiento antes de que empeorara. Welsh, sin otra cosa que pudiese hacer, se adaptó.

Poco a poco, la tribu, pequeña y sin posibilidad de crecer con nuevos miembros debido a las rígidas normas de pertenencia que los más mayores imponían, fue debilitándose. Meses después, una tormenta de arena que duró días hizo que perdieran el poco ganado que tenían y que les proporcionaba comida diaria. El hambre que pasaron en las semanas posteriores diezmó la población de la tribu. Welsh fue uno de los supervivientes y el único con la capacidad y la salud para liderar al resto, para llevarles a la salvación. Welsh se adaptó.

Trabajó duro para llevar a su tribu a una zona del desierto donde estuviesen a salvo. Buscó comida, intercambió lo poco que tenían con otras tribus y, de una forma y otra, consiguió que sobreviviesen. Cuando estuvieron a salvo, Welsh supo que tenía que realizar cambios. Modificó las normas de pertenencia y permitió que todo aquel que quisiese pudiese unirse a ellos como uno más. Sin preguntas, sin explicaciones de ningún tipo. Quien quisiese quedarse solo tendría que trabajar como uno más. Welsh no solo se adaptó, si no que hizo que su tribu también lo hiciese.

Welsh no quería denominarse líder, hablaba de comunidad y no de tribu y las decisiones las tomaban de la forma más democrática posible. Pese a ello, todos acudían a él cuando había problemas y él trataba de ser lo más justo posible. La comunidad creció y se hizo más fuerte. Recogían chatarra y objetos raros a lo largo del desierto para luego venderlos a comerciantes por comida. Más adelante, incluso consiguieron un grupo de Ontes, pequeñas criaturas que les proporcionaban huevos frescos cada mañana. Descubrió que podían vivir, no solamente sobrevivir, y Welsh se relajó y se permitió disfrutar más de los pequeños placeres que se encontraba día a día.

Pero los buenos tiempos tienen su reverso y, un día, los esclavistas se acercaron a la tribu de Welsh con intención de conseguir mercancía de forma rápida. Buscaban hombres y mujeres fuertes y bien alimentados y allí los iban a encontrar. Además, todos sabían que la comunidad no tenía armas y que, por lo tanto, estaban indefensos. Aquel día Welsh sufrió un duro reverso. Más de 20 personas fueron capturadas y un par murieron intentando proteger a los suyos. Destrozado, se refugió en su tienda, pensativo. Aquella noche decidió que no iba a dejar que aquello sucediera. No iba a superar la perdida de los suyos y, simplemente, esperar a lo que viniese después. Welsh consultó con su comunidad y esta le apoyó. Con la chatarra que habían recogido durante las semanas anteriores, construyeron armas y, siguiendo el rastro confuso en la arena, buscaron la caravana de esclavistas.
Tuvieron suerte. No les esperaban y no eran demasiados. Los esclavistas cayeron y sus prisioneros fueron liberados. Muchos de ellos, a los que no conocían de antes, se unieron a su comunidad. Volvieron al campamento y lo recogieron a toda prisa para evitar que volvieran a por ellos. Huyeron y se establecieron en otro lugar. A partir de entonces, y pese a que Welsh no creía en la violencia y mantuvo siempre una actitud de inclusión y no beligerante, tuvieron sus armas listas para proteger al grupo de hombres o bestias que quisieran hacerles daño.

Cada noche, aquellos que querían contaban sus historias, dándose a conocer y arrojando luz sobre su pasado. En una de esas sesiones, llegó a ellos una joven, perdida y asustada. Más adelante contaría también su historia al calor de la hoguera, pero no aquella noche. Quiso la Diosa Dolma que Welsh se enamorara de la mujer y que ella también se interesase por él. Y cuando la recién llegada admitió que prefería mantener una relación abierta, Welsh, una vez más, se adaptó. Aunque tenía que admitir que esta vez no le costó tanto como las veces anteriores.


Poco podía imaginar Welsh que sus decisiones le llevarían, en un momento dado, a dar refugio a un grupo extraño en el que se incluía a un científico que había visto mejores momentos, una joven monje del caos y dos habitantes de Octa. Sin saberlo, su encuentro con ellos iba a cambiar de nuevo su vida. Welsh no tendría más remedio que volver a adaptarse, una vez más. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Auto-publicación, pros y contras

Pros

-Control total sobre la obra. Nadie te va a decir que debes añadir o quitar y, por lo tanto...
-Mayor posibilidad de experimentación.
-Transparencia en los números de ventas.
-Sin intermediarios.
-Puedes elegir el precio de tu obra (incluso colgarla gratis en Internet).
-Puedes publicar todo aquello que se te antoje.

Contras

-No dispones de un editor que mejore tu producto o lo corrija.
-Sin promoción profesional y, por lo tanto...
-Dificultad para llegar a un alto número de lectores.
-Al no tener un filtro y el apoyo de una editorial, la calidad de tu obra será cuestionada por los lectores antes incluso de echarle un vistazo.
-El hecho de que puedas publicar lo que quieras también hace que puedas publicar aquello que no tiene la calidad que esperabas conseguir.


Además de que todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, no siempre vamos a poder elegir si queremos auto-publicar o ser publicados. Para muchos la primera opción es, de momento, la única. Pero lo importante es no dejar la obra en el cajón.


“Write it. Shoot it. Publish it. Crochet it, sauté it, whatever. MAKE.”

Joss Whedon.